Archivos Mensuales: noviembre 2011

¿QUÉ ES “PROPICIACIÓN”?

La palabra propiciación significa “Apartar la ira mediante un acto Justo” y también significa “Apartar la ira  mediante la satisfacción de la justicia que se ha violado”. Esta es una de las obras que nuestro Señor hizo en la Cruz cuando murió por los pecados de la humanidad. Es prácticamente quitar la ira de Dios de el pecador que lo recibe como su Salvador.

La palabra “propiciación” viene del griego “Hilasmos” que significa “lo que propicia” y sale pocas veces en la Biblia como por ejemplo en 1 Juan 2:2, 4:10.

El acto de propiciación que realizo Jesucristo quitó el obstáculo que se interponía por el carácter ofendido de Dios. Eso se debe a que cuando Jesucristo estuvo colgado en la cruz,soporto todo el peso de la ira de Dios contra los pecados de la humanidad. Ahora Dios no tiene mas ira que derramar sobre los hombres. Su justicia ha quedado satisfecha por cuanto se hizo el pago por la condena de todos los pecados.

“LA PROPICIACION QUE HIZO JESUCRISTO QUITO TODA LA IRA DE DIOS SOBRE LA HUMANIDAD”.

La ira de Dios es también una realidad muy importante,solo en el antiguo testamento la ira de Dios sobre el pecado se menciona unas 585 veces aproximadamente. En el nuevo testamento se hace un énfasis  en la propiciación de Jesucristo que remueve de la humanidad la ira de Dios sobre el pecado (Juan 3:36, Romanos 9:22, Efesios 5:2-6, Colosenses 3:6).

La ira de Dios es real,pero también la solución para ese problema: La muerte propiciatoria de Jesucristo en la cruz del calvario.

El concepto de “propiciación” es nuevo para muchos. Los versículos que le dan mayor soporte son Romanos 3:25-26 de los cuales resaltaremos dos puntos muy importantes:

– Jesucristo murió para satisfacer la rectitud y la justicia de Dios que había sido ofendida; Y murió parta apartar esa ira de sobre aquellos  que creen en él.

– Jesucristo fue exhibido “públicamente” como propiciación. Este solo acto de Jesús el sumo sacerdote y cordero,satisfizo para siempre a la justicia y a la rectitud de Dios.

Su sangre infinitamente eficaz fue colocada para testimonio ante el trono de Dios,de tal modo que le recuerde al Padre para siempre que su ira ya fue derramada completamente sobre el pecado del hombre.

La sangre de Cristo es nuestra garantía de que Dios nunca jamás volverá a enojarse con ningún hombre que crea en el y que lo acepte como su Señor y Salvador.

Si alguna persona pasa a la eternidad separada de Dios,eso no sucederá por causa de la ira de Dios. Será porque el hombre rechazo el evangelio y la misericordia de Dios que esta a su disposición por medio de Jesucristo en la cruz.

Autor: Halh Master

Anuncios

OBSERVANCIA DEL SÁBADO (documento oficial de la IASD en Sudamérica)

OBSERVANCIA DEL SÁBADO[1]

 La Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce al sábado como señal distintiva de lealtad a Dios (Éxo. 20:8-11; 31:13-17; Eze. 20:12, 20), cuya observancia es pertinente a todos los seres humanos en todas las épocas y lugares (Isa. 56:1-7; Mar. 2:27). Cuando Dios “descansó” en el séptimo día de la semana de la creación, también “santificó” y “bendijo” este día (Gén. 2:2, 3), separándolo para un uso sagrado y transformándolo en un canal de bendiciones para la humanidad. Aceptando la invitación para dejar a un lado sus “propios intereses” durante el sábado (Isa. 58:13), los hijos de Dios observan este día como una importante expresión de la justificación por fe en Cristo (Heb. 4:4-11).

La observancia del sábado es enunciada en Isaías 58:13 de la siguiente manera: “Si retraes del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamas ‘delicia’, ‘santo’, ‘glorioso de Jehová’, y lo veneras, no andando en tus propios caminos ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová” (Isa. 58:13, 14). Basada en estos principios, la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día reafirma en este documento su compromiso con la fidelidad a la observancia del sábado.

Vida de santificación. La verdadera observancia del sábado se basa en una vida santificada por la gracia de Cristo (Eze. 20:12, 20); pues, “a fin de santificar el sábado, los hombres mismos deben ser santos” (El Deseado de todas las gentes, p. 250).

Crecimiento espiritual. Como “es un broche de oro que une a Dios y a su pueblo” (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 354), el sábado proporciona un contacto más próximo con Dios. Como tal, no debemos permitir que otras actividades, por más nobles que sean, debiliten nuestra comunión con Dios en este día.

Preparación para el sábado. Las actividades seculares deben ser interrumpidas (cf. Lev. 23:32; Deut. 16:6; Neh. 13:19) antes de la puesta de sol del viernes (cf. Neh. 13:13-22); la casa debe estar limpia y arreglada; las ropas, lavadas y planchadas; los alimentos, debidamente preparados (cf. Éxo. 16:22-30); y los miembros de la familia, listos.

Inicio y término del sábado. El sábado es un día de comunión especial con Dios, y debe ser iniciado y terminado con cultos de puesta de sol breves y atractivos, con la participación de los miembros de la familia. En estas ocasiones, es oportuno cantar algunos himnos; leer un pasaje bíblico, seguido por comentarios pertinentes; y expresar gratitud a Dios en oración (Ver ibíd., pp. 355-360.)

Personas bajo nuestra influencia. El cuarto mandamiento del Decálogo orienta que todas las personas bajo nuestra influencia deben ser liberadas de las actividades seculares en el sábado (Éxo. 20:10). Esto implica, positivamente, que los demás miembros de la familia, así como los empleados y los huéspedes, también sean estimulados a observar el sábado.

Espíritu de comunión. Como día por excelencia de comunión con Dios (Eze. 20:12, 20), el sábado debe caracterizarse por un compromiso alegre y placentero con las prioridades espirituales, con momentos especiales de lectura de la Biblia, de oración y, si es posible, de contacto con la naturaleza (cf. Hech 16:13). Ese compromiso deberá ser mantenido en la elección de los asuntos abordados; también en nuestros diálogos informales con familiares y amigos.

Reuniones de la iglesia. Somos amonestados a no dejar “de congregarnos, como algunos tienen por costumbre” (Heb. 10:25). Por consiguiente, los programas y las actividades regulares de la iglesia durante los sábados deben tener precedencia sobre otros compromisos personales y sociales, aunque estos sean pertinentes al sábado.

Casamientos y fiestas. La invitación para dejar a un lado nuestros “propios caminos” en el sábado (Isa. 58:13) implica que los casamientos y las fiestas, incluyendo sus debidos preparativos, deben ser realizados fuera de este período sagrado. Los casamientos y algunas fiestas más suntuosas no deberían ser planificados para los sábados por la noche, pues sus preparativos involucran expectativas y actividades que no están de acuerdo con el espíritu de comunión con Dios.

Medios de comunicación secular. Los medios de comunicación secular, en todas sus formas, deberían ser dejados a un lado durante las horas del sábado, para que este, rompiendo la rutina de la vida, pueda ser un día de “delicia” y “santo” (Isa. 58:13).

Deportes y recreación. Muchas actividades deportivas y de recreación, aceptables durante la semana, no están de acuerdo con la observancia del sábado, pues desvían la mente de los asuntos espirituales (Isa. 58:13).

Horas de sueño. La Biblia define al sábado como un día de “reposo consagrado” (Éxo. 31:15), y no como un día para recuperar el sueño atrasado de la semana. Ricas bendiciones vendrán por levantarse temprano el sábado, dedicando este día al servicio del Señor. (Ver Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, p. 140).

Viajes. La realización de viajes por asuntos de trabajo o de intereses particulares es inapropiada para el sábado. Pero existen ocasiones excepcionales en que se hace necesario viajar el sábado para atender algún compromiso religioso o situaciones de emergencia. Siempre que sea posible, los debidos preparativos, incluyendo la compra de pasajes y el abastecimiento de combustible, deben ser efectuados con la debida anticipación. (Ver Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 360, 361.)

Excursiones y campamentos. La realización de excursiones y campamentos puede promover la sociabilización cristiana (cf. Sal. 42:4). Pero sus organizadores y demás participantes deberían llegar al debido lugar y armar su estructura, incluyendo sus carpas, antes del inicio del sábado, para que este pueda ser observado según el Mandamiento. Además de esto, durante las horas del sábado, las actividades deben estar de acuerdo con el espíritu sagrado de este día.

Restaurantes y alimentación. La recomendación de que el alimento debe ser provisto con la debida anticipación (Éxo. 16:4, 5, 22-30) significa que su compra debe ocurrir fuera de las horas del sábado, y que la concurrencia a restaurantes comerciales debe ser evitada en este día.

Medicamentos. La compra de medicamentos durante el sábado es aceptable en situaciones de emergencia (cf. Luc. 14:5), e inapropiada cuando la persona ya los necesitaba, y terminó postergando su compra para este día.

Pasantías y prácticas escolares. El cuarto mandamiento del Decálogo (Éxo. 20:8-11) desacredita la realización de actividades seculares en el sábado, que generen lucro o beneficio material. Involucrados en tales actividades están los programas de planificación y preparación para la vida profesional, incluyendo la asistencia a clases y la participación en prácticas, simposios, seminarios y ponencias de índole profesional, concursos públicos y pruebas selectivas. En caso de confinamiento para rendir exámenes después de que termine el sábado, las horas de este día deben ser invertidas en actividades espirituales.

Elección y ejercicio de la profesión. La estructura de la sociedad en general no siempre favorece la observancia del sábado, y termina por poner a disposición profesiones y actividades que, aunque dignas, dificultan esta práctica. Los adventistas del séptimo día deberán escoger y ejercer profesiones que estén de acuerdo con la debida observancia del sábado. Somos orientados a que, si alguien, “por amor al lucro, [permite] que su socio incrédulo haga funcionar la empresa comercial en la que él participa, es igualmente culpable con el incrédulo; y es su deber disolver esta sociedad sin tomar en cuenta lo que pueda perder” (El evangelismo, p. 182).

Instituciones de servicios básicos. La orientación de no hacer “obra alguna” durante el sábado (Éxo. 20:10) implica que los observadores del sábado deben abstenerse de trabajar en ese día, aun en instituciones seculares de servicios básicos. Las instituciones de nuestra iglesia que no pueden cerrar en los sábados (cf. Juan 5:17), incluyendo los internados adventistas, deben actuar en este día con un grupo reducido y por turno.

Actividades médicas y de salud. Existen situaciones de emergencia en que los profesionales de la salud deben atender, basados en el principio de que “es lícito sanar en sábado” (Luc. 14:3). Los hospitales adventistas necesitan los favores de un equipo médico, de enfermería y de otros servicios básicos para el funcionamiento en las horas del sábado. Pero los turnos de rutina, tanto médicos como de enfermería, en hospitales no adventistas, son inapropiados para las horas del sábado (Ver Ellen G. White Estate, “Consejos de Elena G. de White sobre el trabajo en sábado en instituciones médicas adventistas y no adventistas”, en www.centrowhite.uapar.edu)

Proyectos asistenciales. Cristo dijo que “está permitido hacer el bien en sábado” (Mat. 12:12). Esto significa que “todo asunto secular debía ser suspendido, pero las obras de misericordia y benevolencia estaban en armonía con el propósito del Señor” (El ministerio de la bondad, p. 81). Por lo tanto, es lícito que en las horas sagradas del sábado se visite a enfermos, viudas y huérfanos, a encarcelados y que se comparta el alimento. Las acciones sociales que pueden ser realizadas en otro día no deben tomar las horas sagradas del sábado.

Actividades misioneras. El apóstol Pablo usaba el sábado para persuadir “a judíos y a griegos” acerca del evangelio (Hech. 18:4, 11; cf. 17:2), demostrando la importancia de reservarse un tiempo especial, en este día, para actividades misioneras. Siempre que sea posible, los miembros de la familia deben participar juntos de estas actividades, para disfrutar de la socialización cristiana y desarrollar el gusto por el cumplimiento de la misión evangelizadora.

 

Como adventistas del séptimo día, somos invitados a seguir el ejemplo de Dios al descansar en el séptimo día de la semana de la creación (Gén. 2:2, 3; Éxo. 20:8-11; 31:13-17; Heb. 4:4-11), de manera que el sábado sea para cada uno de nosotros una señal exterior de la gracia de Dios y un canal de sus incontables bendiciones.

 


[1] En la última Junta Directiva Plenaria de los líderes de ocho países de Sudamérica, se votó un documento titulado “Observancia del sábado”. El material, aprobado por los delegados presentes resalta el descanso, según la Santa Biblia, y enfoca cómo la Iglesia Adventista entiende los aspectos prácticos de guardar el séptimo día.

LO QUE LA BIBLIA SIGNIFICA PARA MÍ (Comentario a la doctrina N° 1: Las Sagradas Escrituras)

As Escrituras Sagradas – As Escrituras Sagradas, o Antigo e o Novo Testamento, são a Palavra de Deus escrita, dada por inspiração divina por intermédio de santos homens de Deus que falaram e escreveram ao serem movidos pelo Espírito Santo. Nesta Palavra, Deus transmitiu ao homem o conhecimento necessário para a salvação. As Escrituras Sagradas são a infalível revelação de Sua vontade. Constituem o padrão de caráter, a prova da experiência, o autorizado revelador de doutrinas e o registro fidedigno dos atos de Deus na História. – Crenças Fundamentais, 1

A única forma de testar um mapa é utilizá-lo e ver se nos conduz ao lugar desejado. Não importa muito se cada coisa está na escala correta ou se as cidades assinaladas se parecem com pequenos círculos, o que realmente conta é se o mapa funciona!

Através dos séculos, tem sido comprovado, milhões de vezes, que se nos aproximamos corretamente da Bíblia ela se torna útil para nós.

Esse é um aspecto importante, porque a Bíblia é um livro muito antigo. Alguns chegam até a classificá-la como “pré-científico”. De fato, a cultura humana mudou muito desde que a Bíblia foi escrita. Mas duas coisas absolutamente não mudaram: Deus e o coração humano. Entretanto, de que forma uma velha coleção de livros (na realidade, a Bíblia é uma coleção de 66) pode falar com tanto poder e propriedade a tantas nações diferentes e através de diversas gerações?

O Divino e o Humano

Dizemos que a Bíblia foi inspirada. Isso significa que Deus fala a leitores humanos através de escritores também humanos. Então a Bíblia é tanto divina quanto humana, ou seja, a Palavra de Deus vertida em palavras de homens. Este é o canal usualmente utilizado por Deus: Sua Palavra em linguagem humana. “Homens santos falaram da parte de Deus, movidos pelo Espírito Santo.” II Ped. 1:21.

A própria configuração atesta que a Bíblia é humana. Seus 66 livros refletem a linguagem, os costumes e a cultura dos tempos e lugares nos quais foi escrita, através dos séculos. Tanto que ela nada fala de Nova Iorque, Tóquio ou do Rio de Janeiro, mas menciona muito de Belém, Jerusalém ou Antioquia.

Por outro lado, a atuação no coração humano atesta que a Bíblia é divina. Ou, conforme disse Paulo a Timóteo, as Sagradas Letras “podem tornar-te sábio para a salvação pela fé em Cristo Jesus”. II Tim. 3:15.

Em sua humanidade, a Bíblia reflete o caráter de determinadas pessoas e épocas, especialmente os antigos israelitas da Palestina. Em sua divindade, ela fala universalmente a todas as pessoas de todos os tempos.

Por isso, dizemos que Deus fala à humanidade tanto através do Verbo feito carne (Jesus) quanto através de Sua Palavra escrita (a Bíblia). Só que há um mistério aqui: tudo que é divino é perfeito, mas tudo que é humano é imperfeito. Não há como evitar isso. E Deus teve que vir até onde estamos. Então, justamente pelas qualidades humanas da Bíblia é que nós podemos ouvir a voz de Deus.

Outra inquirição atual é: por que a Bíblia não é mais prática? Que tal se tivesse o formato de um dicionário ou enciclopédia, com verbetes em ordem alfabética para facilitar a consulta? Por que ela se apresenta como uma floresta intrincada, com histórias seccionadas, poesia, leis, provérbios, visões e cartas, tudo misturado?

Há diversas razões para isso e todas elas têm que ver com o caráter humano da Bíblia. Ela não foi escrita tendo em vista apenas os modernos ocidentais, mas todos os povos em todos os tempos. E mais importante ainda, o seu objetivo não é meramente informar, mas mudar corações.

Justamente nessa diversidade de enfoques da Escritura reside sua riqueza. Cada geração, cada povo, cada indivíduo, encontra na Bíblia algo que lhe toca diretamente. O que parece incompreensível para uma geração pode ser o mais necessário para a próxima. As Escrituras se apresentam a nós menos como um jardim e mais como um horto, ou seja, importa menos a beleza estética e mais a qualidade e variedade dos espécimes.

O Que é um Cânon

Dizemos que as Escrituras são canônicas. E um cânon é sistema métrico, um padrão. Tudo é avaliado através dele.

E como se determina esse padrão? Quem definiu que o metro-padrão deveria ser a base para todas as medidas de comprimento? Bem, isso foi inicialmente reconhecido pelo uso e, depois, instituído oficialmente por estatuto. O governo não inventou o metro, ele apenas reconheceu e regulamentou um costume já consagrado.

Aconteceu mais ou menos o mesmo com a Bíblia. O povo de Deus, através dos séculos, sentiu que determinados livros eram espiritualmente benéficos e possuíam sinais inquestionáveis de inspiração divina, enquanto outros careciam dessa autenticidade.

Somente depois de um longo e natural processo de depuramento vieram os concílios da Igreja para oficialmente ratificar o que fora assentado através do consenso dos crentes. Assim, os livros da Bíblia têm a autoridade de serem canônicos, e são canônicos exatamente por serem inspirados.

Certas comunidades cristãs isoladas ou em discordância com as demais não chegaram ao mesmo consenso a respeito dos livros canônicos. Os católicos romanos incluem os apócrifos – livros como Eclesiástico e I e II Macabeus – no Antigo Testamento. A Igreja Ortodoxa Grega tem também o III e o IV Macabeus e ainda o Salmo 151. A Igreja Copta da Etiópia inclui os livros de Enoque (aparentemente citados em Judas 14 e 15) e o Jubileu.

A maioria dos protestantes, e os adventistas do sétimo dia também, aceitam no cânon do Antigo Testamento somente os livros tidos como canônicos na Bíblia hebraica dos antigos fariseus. Reconhecem que os outros livros têm boas informações sobre a história e as circunstâncias relacionadas com os acontecimentos e o desenvolvimento das religiões durante a época intertestamentária. (Um fato curioso: a Bíblia grande que Ellen White ergueu em visão continha os apócrifos.) Entretanto, há boas razões para não serem tidos como inspirados. Um desses motivos é que os próprios livros confessam, como I Macabeus, que não havia profetas nesse tempo.

Então, pode-se dizer que nosso cânon de 66 livros (39 no Antigo Testamento e 27 no Novo) constitui a coleção fundamental segundo o consenso da grande maioria de cristãos de todas as tradições, e exclui os livros que têm sido seriamente questionados.

Alguns consideram que a fixação de um cânon final, ao qual nada possa ser acrescentado, como um equívoco. Poderia Deus inspirar outros escritos?

É óbvio que sim. Nem nós clamamos que nosso cânon contém todos os possíveis livros inspirados nos tempos antigos. Mas a aceitação de uma lista canônica de livros corresponde à definição de um padrão pelo qual todos os demais escritos devem ser testados.

É mais ou menos como um carpinteiro que vai cortar sarrafos, mede e corta o primeiro, e serra os demais de acordo com esse. O primeiro sarrafo é o cânon.

A Palavra Idolatrada

Não é suficiente considerar a Bíblia como padrão e guia, ela é a inspirada Palavra de Deus. Muitos são prontos em colocar as Escrituras num pedestal como uma estátua, mas não ajustam sua vida por ela. De fato, muitos que estariam dispostos a dar a sua vida (ou até a tirar a vida de outrem!) para defender a historicidade dos primeiros capítulos de Gênesis acabam falhando na hora de estudar cuidadosamente o seu significado. Outros que proclamam ardorosamente que Deus escreveu os Dez Mandamentos com Seu dedo deixam de praticá-los em sua vida diária.

Da mesma forma, existem aqueles que insistem na defesa da inspiração da Bíblia toda, mas apenas lêem e praticam uma parte dela. Se realmente cremos que todo conselho de Deus tem valor, devemos atentar para a Bíblia em toda a sua extensão, estudando-a e aplicando-a.

Não há dúvida de que é mais agradável estudar o Sermão da Montanha (Mat. 5-7) do que muitas das genealogias da Bíblia ou leis de Moisés. Entretanto não devemos nos satisfazer com eternos estudos parciais e rasos da Bíblia; temos de crescer em nosso entendimento das partes difíceis tanto quanto das fáceis.

A Bíblia tanto é interessante para o leitor iniciante quanto é desafiadora para quem a elege como objeto de estudos para a vida inteira. Por um lado, ela fala a pessoas comuns, e por outro, para entendê-la profundamente muitos eruditos têm gasto vidas inteiras. Nem os eruditos nem as pessoas simples devem se afastar da Bíblia. Ambos dela necessitam.

Portanto, não importa quem seja você, apanhe sua Bíblia, abra-a, e demore-se com ela. Qualquer versão que você possa entender é útil. Comece com as partes mais fáceis, como o evangelho de Marcos, por exemplo, e avance para as mais complicadas. Procure encher sua vida com as Escrituras. Ou, como disse J. A. Bengel: “Aplique-se totalmente ao texto, e depois aplique-o totalmente à sua vida.”

Robert M. Johnston[1]


[1] Fue profesor de Nuevo Testamento del Seminario Teológico de la Universidad Andrews, Estados Unidos.

EL VERDADERO REAVIVAMIENTO (Basado en el capítulo 4 del libro “Reavívanos otra vez”- Mark A. Finley)

COMENCEMOS

El ser humano tiene necesidades básicas que satisfacer, en ellos se encuentran el alimento, el agua, el vestido y un techo que lo abrigue.  Sin ellas una persona no podría sobrevivir y en corto tiempo se extinguiría. La iglesia también tiene necesidades que satisfacer, aunque existe una básica que marcará el sendero por el cual transitará: “La mayor y más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio”.[1] Entonces la sobrevivencia de la iglesia está en satisfacer esa mayor y urgente necesidad.

INTRODUCCIÓN

Por otro lado, existe un enemigo de la iglesia que no quiere su  bienestar y desarrollo. Una de sus estrategias milenarias es esconderse, imitar y confundir, como lo hizo en el jardín del Edén[2] donde se hizo pasar por algo que no era e introducir una verdad aparente. La Biblia registra muchos otros ejemplos en que Satanás imita a Dios para arruinar su obra, por eso lo encontramos haciendo publicidad de una mujer llena de inmundicias en contraposición de la mujer pura que representa la iglesia de Dios;[3] también presenta su marca, para desviar el deseo de adquirir la marca de Jesús en la mano y en la frente.[4] Entonces no es de extrañar que presente un falso reavivamiento, para detener el verdadero que traerá vida y éxito a la iglesia de Dios.

PROFUNDICEMOS EL ESTUDIO (preguntas y respuestas)

1.         ¿Cuál es el origen del verdadero reavivamiento?

Para encontrar una respuesta certera tomaremos como texto base las palabras de un profeta, que no era parte de la jerarquía religiosa, no enseñaba en una prestigiosa escuela rabínica de Palestina, no tenía títulos ni diplomas académicos, no ocupaba cargos de importancia, no era un líder conocido, sin embargo una cosa si tenía: poder.

Leamos lo que dijo el profeta Juan el Bautista: “Yo los bautizo a ustedes con agua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo, y ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego” (Mateo 3:11 NVI).

Este pasaje hay que leerlo con mucho cuidado, porque Juan no dice que “él bautizará con el Espíritu Santo o con fuego”, es decir, no pone sobre el tapete dos opciones, más bien dice: “él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”.  El significado de esa frase presenta la idea de un  bautismo completo  y total, LeRoy E. Froom lo explica así: “Esta última expresión constituye una frase explicativa que completa la idea. Es la forma bíblica de repetir a fin de reforzar un pensamiento. Debemos ser bautizados con fuego  ahora a fin de ser salvados de la destrucción que más tarde se realizará mediante fuego consumidor” (La venida del Consolador, p. 258).

En el lenguaje bíblico, el fuego es un símbolo de la gloria espléndida, de la presencia y del poder de Dios. Esto quiere decir que el verdadero reavivamiento tiene relación directa con el fuego, es decir con la presencia trasformadora de Dios en la vida de un cristiano.

2.         ¿Existen pruebas bíblicas del fuego como símbolo de la gloria espléndida, de la presencia y del poder de Dios?

Por supuesto que sí, quizá como una divina “coincidencia” el fuego es mencionada por primera vez en Génesis, cuando un ángel con una espada de fuego guarda las puertas del Edén (Gén. 3:24). Es obvio que este ser glorioso que está con la espada flamígera representa la presencia y el poder divino. Otro ejemplo podría ser la experiencia que pasó Moisés en el desierto de Madián mientras cuidaba sus ovejas, cuando encontró una fogata que ardía y no se consumía (Éxo. 3:2-4). Definitivamente la zarza ardiente simboliza la presencia de Dios.

Asimismo, existen otros incidentes en el Antiguo Testamento donde el  fuego devela la presencia divina, repasemos algunas: Cuando Moisés se encontró con Dios en el Monte Sinaí, el libro de Éxodo registra lo siguiente: “A los ojos de los israelitas, la gloria del SEÑOR en la cumbre del monte parecía un fuego consumidor” (Éxo. 24:17 NVI). La experiencia de Israel que fue guiado por una columna de fuego, que era la presencia misma de Dios durante las noches frías del desierto.  El fuego que envolvió el Sinaí y el fuego que cayó sobre el altar de Elías cuando el hombre de Dios desafió a los profetas de Baal.

En el Nuevo Testamento la idea es la misma, con el complemento que la presencia de Dios se manifiesta a través del Espíritu. Por ejemplo, en el Pentecostés El fuego y el Espíritu están unidos entre sí, allí el Espíritu Santo, simbolizado por lenguas de fuego, llenó los corazones de los discípulos.

3.         ¿Cómo podemos diferenciar un reavivamiento verdadero de uno falso?

En la primera pregunta, afirmamos que el verdadero reavivamiento tiene relación directa con el fuego, es decir con la presencia trasformadora de Dios en la vida de un cristiano.  Sin embargo esto se logra cuando somos bautizados “con el Espíritu Santo y con fuego”, como lo mencionó Juan el bautista.  Entonces, si el  bautismo significa inmersión,  y al ser el fuego la presencia gloriosa de Dios, el bautismo de fuego es la inmersión en su presencia.

Por lo tanto, con el contexto anterior, ahora sí podemos afirmar que Juan el Bautista, está haciendo un llamado a los cristianos genuinos y auténticos. No es una convocatoria a algo superficial. No es un llamamiento para un cambio exterior sin nada interior. Este es un llamado para que el Espíritu Santo consuma toda la mundanalidad, rebeldía y falta de compromiso en nuestra vida, para darnos un cálido resplandor de una experiencia genuina con Dios. En esto radica el reavivamiento verdadero, en esta experiencia esta la respuesta a nuestra pregunta.

Al comentar sobre este bautismo de fuego, Elena de White hace esta observación de gran importancia: “En todos los que se sometan a su poder, el Espíritu de Dios consumirá el pecado. Pero si los hombres se aferran al pecado, llegan a 83 identificarse con él. Entonces la gloria de Dios, que destruye el pecado, debe destruirlos a ellos también… En el segundo advenimiento de Cristo, los impíos serán consumidos ‘con el espíritu de su boca,” y destruidos “con el resplandor de su venida.’ La luz de la gloria de Dios, que imparte vida a los justos, matará a los impíos” (El Deseado de todas la gentes, pp. 82,83).

La presencia personal de Cristo, por medio del espíritu Santo, es purificadora. El Espíritu Santo busca lo más profundo de nuestras almas, Él penetra en nuestros pensamientos, purifica nuestros corazones y da energía a nuestra vida espiritual.

CONCLUSIÓN

Por lo tanto, Dios no hace algo a través de nosotros sin antes hacer algo en nosotros. De nada vale hablar de los dones espirituales, del poder de lo alto, si solamente nos ocupamos por lo externo y no dejamos la transformación de lo interno. El verdadero reavivamiento  comienza adentro de nuestro ser, el falso solo es apariencias.

Pr. Joe Saavedra

[1] Elena de White, El verdadero reavivamiento, la mayor necesidad de la iglesia, p. 9

[2] Génesis 3

[3] Apocalipsis 17 y 21

[4] Apocalipsis 7 y 13

Hello welcome BIBLIA PODER

Mas estudio de la Biblia… mas poder…