Archivos Mensuales: marzo 2012

EL DILUVIO UNIVERSAL EN LAS DIFERENTES CULTURAS – segunda parte

En América precolombina

Entre los toltecas centroamericanos existe una tradición que habla de que la primera era duró 1760 años, después de la cual, hubo una gran inundación que duró 52 años, a la que sólo sólo sobrevivió una familia, Coxcos y su mujer, Xochil Quetzal, en una gran canoa hecha de madera de ciprés. “Las  montañas  se  hundieron   bajo  el  agua.  Toda  la  humanidad  se  ahogó  o  se  convirtio  en  peces. “Como en otros relatos que hemos visto, Coxcos envió aves, en este caso buitres, que encontraron cadáveres y no volvieron. Después mando un colibrí, que volvió con una rama, después de lo cual, encontraron tierra en la montaña torcida de Colhuacán. 

Entre los aztecas, existe la leyenda de Tapi, un hombre muy piadoso, a quien el creador le dijo que construyera un barco con el que sobreviviría, y en el que debía meter a su mujer y a una pareja de cada uno de sus animales. Todo el mundo pensaba que estaba loco, hasta que el diluvio se desencadenó. El no abandonó el barco hasta que… sóltó unas palomas que no regresaron.

En las tradiciones mayas, recopiladas en libros sagrados como el Popol Vuh y el Chilam Balam, se habla de una gran inundación acompañada de fuego y terremotos, de la cual sobrevivió muy poca gente, escondida en cuevas. “Se  oyó  un  gran  ruido  en  el  cielo  y  cayo  una  pesada  lluvia  noche  y  dia.   Los  hombres  trataron  de  trepar  a  las  casas,  pero  las  casas  quedaron  sumergidas.   El  cielo  se  cayó… la  tierra  seca  se  hundio,  y  en  un  momento  termino  la  gran aniquilacion…”

Entre los ojiwbe, que han vivido en Minnesota desde el 1.400 antes de Cristo aproximadamente, también existe una tradición muy similar a la relatada en la Biblia. “Hubo un tiempo en que los humanos discutían entre ellos e incluso en el seno de sus familias. Discutían tanto que Manitú, el creador, decidió realizar una purificación por medio del agua. El agua llegó, anegó toda la tierra y pilló a la mayoría desprevenida. Tan sólo unas pocas parejas vivientes lograron sobrevivir”. Waynaboozhoo es el nombre del héroe, que sobrevivió acompañado de unas parejas de animales en una barquilla.

Los indios de Delaware, también en Estados Unidos, tienen una tradición en la que se habla de que en la era prístina la gente vivía en paz y la tierra estaba sumergida. Tan sólo unas pocas personas encontraron refugio en la concha de una grandísima tortuga, tan vieja que tenía moho. Un pájaro fue soltado para hallar tierra pero sólo encontró mar. Más tarde, otro más volvió con un poco de tierra en su boca, a resultas de lo cual guió a la tortuga hasta ese pedazo de tierra. Entre los hurones, se habla de una inundación que duró varios meses, de la que sólo sobrevivió el padre de las tribus indias, con su mujer, su familia y sus animales. La leyenda habla de que los animales no hacían más que quejarse durante el viaje, por lo cual, al terminar el diluvio, se les quitó la facultad de hablar. Los sioux de Dakota también tienen otra leyenda similar, en la que sobreviven en unas canoas muy grandes una familia y parejas de animales de cada especie, después de una inundación de varios meses, al término de la cual, encontraron tierra firme al oeste. Parecida a la de los indios mandal, con la diferencia de que el superviviente ¡fue un blanco!

En el periodo de tiempo conocido en los Andes como el de la Pachachamama, el hombre se convirtió en un demonio. Estaba tan atareado haciendo cosas malas que se le olvidó hacer las buenas, tan sólo aquellos que vivían en lo alto de los Andes conservaban la pureza. Dos hermanos que vivían en las montañas vieron a sus animales comportarse de manera extraña y les preguntaron lo que sucedía, a lo que contestaron que las estrellas les habían avisado de que se avecinaba un diluvio que destruiría la tierra entera. Entonces tomaron a sus familias y buscaron refugio en una cueva en las altas montañas. La lluvia duró cuatro meses y las aguas subieron pero no alcanzaron la altura de los pìcos. Así fue como las aguas terminaron y la montaña recuperó su altura, pero desde entonces las llamas prefieren vivir en las alturas.

Entre los indios chibcha de Sudamérica, el superviviente fue Bochica y su mujer, refugiándose en la montaña más alta. Al terminar el diluvio, Bochica abrió un agujero en la tierra en Tequendama, por el que desaparecieron las aguas.

De acuerdo a los textos hebreos, el arca de Noé fue cubierta de juncos o cañas y recubierto por magma o lava que contenía piedra pómez, sal y . Eso resultaba en un tipo de aislante que era muy fuerte y ligero. Para muchos, los restos encontrados 17 millas al sur del Monte Ararat, en la base de Al Judi son los restos del arca de Noé. Este pedazo parece que tiene las costillas o cordoncillos dentro de él. Como esos juncos un día estuvieron vivos, se podría utilizar el método del Carbono 14 para fecharlos.

El doctor Thor Heyerdahl construyó dos bote similares a éste en 1969-1970. Con el primero navegaron alrededor de 3.000 millas, y con el segundo, superaron esa cifra. En el lago Titicaca, en Bolivia, se utilizan este tipo de embarcaciones, hechas de juncos.

Recopilación de www.rafapal.com

Anuncios

LAS PRUEBAS DEL DILUVIO UNIVERSAL EN LAS DIFERENTES CULTURAS – Primera parte

El investigador H. S Bellamy reunió quinientos. Quinientos relatos de prácticamente todas las culturas humanas que hablan de un gran diluvio. La posibilidad de que las omnipresentes leyendas fueran ciertas se alimenta, hoy, de datos geológicos y arqueológicos, comenzando por los numerosísimos sedimentos marinos depositados en altas montañas. Ello alimentaría el argumento de que, un día, que las aguas ocuparon un diferente lugar en otro tiempo. Sin duda, una nueva visión de la historia de nuestro planeta está naciendo.

La cultura de Tiahuanaco, asociada al lago Tititcaca, en Bolivia, es una de las grandes incógnitas de nuestro mundo; ni se sabe por qué desapareció ni cómo se construyeron gigantescos edificios tales alturas, pero en lo que muchos están de acuerdo es en que se trata de las más antiguas ruinas de una civilización. En su libro “Construidas antes del diluvio: el problema de las ruinas de Tiahuanaco, Bellamy documenta la existencia de sedimentos marinos en una extensión de 700 kilómetros en aquella área, lo que probaría que el Océano Pacífico alcanzaba, en un tiempo remoto asociado a esa cultura, la altura de esas montañas.Esta línea comienza cerca del lago Umayo, en el Perú, a unos cien metros de altura por encima del lago Titicaca, y pasa al sur de este lago, a treinta metros por encima del agua, hasta concluir, en declive descendente hacia el sur, más allá del lago Coipusa, doscientos cincuenta metros más abajo que en su extremidad septentrional.

El declive en esos sedimentos se constata con una trayectoria curva y no recta, lo que ha llevado a Bellamy a proponer que ésa es la prueba de que fueron las aguas las que bajaron y no las montañas las que se elevaron, como hasta ahora se pensaba. De ser así, Tiahuanaco habría constituido un puerto de mar a finales del Terciario, lo que explicaría, al mismo tiempo, porqué el lago Titicaca es salado: sería el último vestigio del Océano Pacífico. Este investigador, amparándose en las leyendas de los indígenas, afirma que todavía existen restos de los muelles del puerto de Tihuanaco dentro del lago. El oceanógrafo Cousteau las buscó infructuosamente en los años ochenta, pero el investigador boliviano Hugo Boero Rojo las halló en las cercanías del puerto boliviano de Puerto Acosta, a 20 metros de profundidad, filmando un documental.

Las hipótesis de que las debacles y catástrofes acaecidas en nuestro planeta hayan sido provocadas por el impacto de cuerpos estelares cobran fuerza a medida que los datos geológicos, los arqueológicos y los antropológicos se interrelacionan para generar nuevas teorías sobre el clima y su evolución. Entre otras cosas, estas teorías podrían explicar la desaparición de grandes animales, “mastodontes” como el mamut, hace entre 9.000 y 12.000 años. Una desaparición de la que la ciencia oficial sigue responsabilizado al hombre… cuando en aquella época apenas tenía lanzas y flechas. Como se puede deducir al contemplar los indígenas americanos o africanos antes de la llegada del hombre blanco, difícilmente una población humana podía haber aniquilado una especie como los mamuts de más de una tonelada o castores de más de media tonelada. Todas estas especies murieron al final de la era de hielo, dejando en el aire la pregunta de las preguntas: por qué.

Velikovski rebate la teoría de que la edad de hielo finalizara hace un millón de años, como hasta ahora, y sostiene que ocurrió hace tan sólo 12.000 (al menos, “una” era glacial). El ruso fundamenta su teoría en los fabulosos yacimientos de animales extinguidos cuyos huesos fueron encontrados en descomunales fosas a las que habrían llegado, aparentemente, movidos por una fuerza violenta. Fosas como la de Agate Spring Quarry en Nebraska, comprenden 164.000 huesos de 800 animales diferentes. Los más numerosos son de un pequeño rinocerante, otro caballo enano y un cerdo gigante. En Alemania, en un hoyo situado en Neuköln, se encontraron restos fosilizados de mamuts, bueyes almizcleros, bisontes, hienas, renos y dos especies diferentes de elefantes. Todos sus huesos, al igual que en el yacimiento de Nebraska, estaban revueltos, como si una corriente los hubiera juntadao, y su fecha de datación es de hace 12.000 años, el final de la glaciación según las “modernas” teorías. Velikovski, como Hapgood, alude a las pruebas de la región de Tiahuanacu, con la imposibilidad para el traslado de semejantes piedras y la construcción de terrazas, para avalar la teoría de que no fueron las montañas las que se elevaron sino que fue el mar el que bajó.

Toda esta corriente que abarca a eruditos de diferentes campos del saber echaría por tierra la creencia, hasta ahora aceptada por la comunidad científica, de unos cambios graduales en el planeta y la supuesta importancia de la acción del hombre en la eliminación de ciertos animales. Para estos heterodoxos, los bruscos cambios en la biosfera habrían venido originados por modificaciones en el sistema solar. De esta manera, además, la astrología volvería a jugar un papel en el desarrollo de la ciencia.

El Diluvio en las diferentes culturas

Todas estas teorías han provocado que diferentes investigadores hayan vuelto a proponer la existencia de un gran cataclismo universal, hace entre 9.000 y 12.000, que habría acabado con grandes civilizaciones en la tierra y habría quedado en la memoria colectiva de numerosos pueblos como “el diluvio universal”. Las ciencias empíricas y las tradiciones espirituales se pondrían de acuerdo gracias a H. S. Bellamy, quien recopiló 500 leyendas de prácticamente todas las culturas del mundo que apoyan esta teoría y las similitudes. Como se ve en el cuadro, las coincidencias son apabullantes.

Según la Biblia y la Torá judía, los únicos superviviente del diluvio fueron Noé, su familia y un número de parejas de animales, navegando en un arca de 300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de alto, hecha de madera de gomero calafateada con pez. El diluvio duró días y 40 noches, en los que “las aguas lo cubrieron todo y las fuentes del gran abismo se abrieron”. Noé mandó una paloma y un cuervo y sólo salió del arca desde el monte Ararat cuando la paloma no volvió de su tercer vuelo.

Las tablillas mesopotámicas son una fuente de numerosa información acerca del diluvio. Según las inscripciones sumerias, los supervivientes fueron la familia de Khisustros (o Khasistrata), amigos, animales domésticos y pájaros, ayudados de una nave de 5 estadios de largo y 5 de ancho. “Un terrible chorro de agua se elevó hasta el cielo, el océano rebasó la orilla y los ríos, sus riberas”. Las montañas Gordyene de Armenia fueron el refugio de los supervivientes, que volvieron a Sippara a desenterrar recuerdos de su destruida civilización.

Según las inscripciones asirias y babilónicas, el héroe superviviente se llamó Ubaratutu o Khasisatra, acompañado de su familia, su ganado, criados y animales salvajes, ayudado de una nave de 600 codos de largo, y 60 de alto y ancho. La tragedia duró seis días y seis noches, en los que hubieron “maremotos y chorros de agua…” Los cadáveres de los ahogados flotaban como algas mientras los supervivientes permanecían en el monte Nízar. La paloma que, a diferencia del cuervo, no volvió, también fue la emisaria.de lsa buenas noticias, a resultas de lo cual, Khasisatra y su familia se convirtieron en dioses.

Una variante de la anterior, se encuentra en las inscripciones babilónicas de Asurbanipal. En ella se lee que “una nave con la semilla de la vida a bordo” sobrevivió a un diluvio que duró seis días y seis noches. “Al séptimo día, Ut.-Napishstim” –que así se llamaba el Noé babilónico-, “miró afuera y vio que todo estaba callado. La humanidad había vuelto al barro”. El barco encalló en el monte Nízar. Pasado un tiempo, Ut.-Napishstim mandó una paloma, un cuervo y una golondrina. El cuervo se quedó comiendo los cadáveres y los demás pájaros no volvieron. Después de desembarcar y dialogar con los Dioses, se les concedió la inmortalidad.

La tradición griega y los comentarios antiguos hablan de que, pasada la edad de oro, Zeus vió que los humanos se habían vuelto muy engreídos y decidió que ya era suficiente. Gracias a la intercesión de Prometeo pudieron sobrevivir a la catástrofe Decalion, su mujer Pirra, sus hijos y animales terrestres, incluyendo cerdos, caballos, leones y serpientes. Su cobijo fue un gran cofre en el que navegaron durante 9 días y 9 noches “con el agua saliendo de la Tierra y el mar rebosando”. Según los relatos, el cobjio fue el Monte Parnaso o el Olimpo, al abrirse una grieta en Bambyce, por la que se produjo el desagüe. Decalion y Pirra lanzaron piedras que se convirtieron en hombres o mujeres dependiendo de quien las lanzaba.

La versión coránica es muy parecida a la bíblica. Habla de Noé y su familia y de una inundación que cubrió la tierra, a la cual sobrevivieron en el arca. La catástrofe se describe en los siguientes términos: “la superficie de la tierra hirvió…El arca se movió entre las olas como montañas”. La cosa terminó cuando Alá mandó a la tierra tragarse las aguas y al Cielo detener las lluvias. Finalmente, el arca se posó en el monte Djudi.

Los Puranas de la India hablan de un barco dirigido por el pez divino que salvó a Satyarawata; la inundación duró 7 días (en los que las tres fuentes quedaron sumergidas), hasta que el pez llevó al barco a tierra.

Otra versión de la India habla de que había un hombre llamado Manu que salvó a un pez chiquito de los dientes de uno grande y le dijo: “si me cuidas hasta que sea grande, un día te salvaré de las cosas terribles que están por llegar”. Manu le preguntó qué pasaría y éste le contestö: “se acerca un gran diluvio que lo arrasará todo sobre la tierra”. A medida que el pez iba creciendo, Manu lo iba cambiando a una pecera más grande hasta que se convirtió en un “gasha”, el pez más grande sobre la faz de la tierra. Cuando la lluvia comenzó, Manu ató una cuerda del barco al pez y éste le guió por entre las aguas mientras la lluvia desaparecía, llevándole a una montaña, donde encalló.

En Australia existe una leyenda llamada “El diluvio del tiempo del sueño”, en la que se vieron implicados Noé,. los aborígenes y algunos animales, a bordo de un arca gumana, llamada woramba, que terminó encallando en Djilinbadu, la montaña, donde todavía puede ser encontrada. Para ellos, la leyenda de que el arca está en el medio oriente es una mentira fabricada por los blancos para mantenerles sojuzgados. Esta leyenda es, sin duda, una mixtura fruto del contacto con los misioneros y, para algunos, no hay leyenda alguna que sostenga esta tradición sobre este tema.

Recopilación de www.rafapal.com

666

Mucho se ha especulado con este número, y no voy a explayarme en su significado. Simplemente aprovecho para poner de relieve algunos aspectos.

1. Apoc 13:17-18 menciona que en el fin del mundo, los que se sometan a la bestia recibirán la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre. Se agrega, a su vez, que es número de hombre. En otras palabras, todo intento por encontrar una cifra que dé 666 en una mujer no cuadraría con la profecía.

2. En Apoc 13:1 se dice que sobre las cabezas de la bestia había nombres blasfemos, es decir, nombres que revelan la intención del que los lleva de buscar ocupar el lugar de Dios.La Biblede Jerusalem, que es una versión católica, rinde Apoc 13:1 de la siguiente manera: “sobre sus cabezas había títulos blasfemos.” La bestia escarlata de Apoc 17:3, sobre la cual cabalga la mujer ramera, posee también “títulos blasfemos.” Esto nos hace ver que el poder representado por la bestia poseería muchos nombres o títulos blasfemos, y esto se cumple en el papado romano, cuando impuso la marca de su autoridad en los reinos de la tierra. 

3. No obstante, Apoc 13:17-18 menciona que uno de ellos en especial, llevaría el número 666. Obviamente, tiene que ser un título que cuadre con su carácter blasfemo de una manera sobresaliente, y en relación con la marca de su autoridad. Pues bien, de todos los nombres o títulos que se ha arrogado el papado, entre los cuales más de uno contiene el número 666, Vicarius Filii Dei es el que revela a las claras la intención blasfema del papa, el de querer ocupar el lugar del Hijo de Dios en la tierra. Y eso es justamente blasfemia, pues revela el mismo espíritu que tuvo Lucifer, el de querer ocupar el lugar de Dios (Isa 14:12-14; véase Mat 4:8-10; Mar 2:5-12). No hay que olvidar que a Jesús se lo acusó de blasfemia por declararse Hijo de Dios (Jn 5:18), y que su testimonio no depende de testimonio humano alguno, sino que está respaldado únicamente por el de las demás personas dela Deidad(Jn 5:33-38).

4. El título, Vicarius Filii Dei, está incorporado enla Ley Canónicadela Iglesia CatólicaRomana. “Beatus Petrus in terris vicarius filii Dei videtur esse constitutus,” Decretum Gratiani, prima pars., dist., 96. “The title Vicarius Filii Dei… is very common as the title for the Pope,” Dr. J. Quaston, S.T.D., professor of ancient history and Christian archaeology, School of Sacred Theology, Catholic University of America, Washington, D.C., March 5, 1943. This title was confirmed by a church council, according to Binius, a Roman Catholic dignitary ofCologne. See Sacrosancta Concilia, vol. I, pp. 1539-1541. Un estudio exhaustivo del uso de este título, sin embargo, no se ha hecho aún, pero es obvio con estos ejemplos que tal estudio en lo futuro ampliará muchísimo el repertorio de ejemplos que hoy se busca ocultar.

5. Es cierto que se ha jugado mucho, ya desde la antigüedad, con el uso de la gematría para descubrir el nombre que correspondería en sus letras numéricas, con el número 666. Pero no tenemos otra alternativa, porque esto es lo que se le mostró al apóstol, algo que era muy común en sus días. Por ejemplo, sobre un muro de Pompeya aparece una inscripción: “Yo amo aquella cuyo nombre es 545.” En Sib. 5:10-50, se presenta una lista de los emperadores romanos hasta Adrián [Hadrien], sin nombrarlos. Para ello se dan únicamente sus cifras. Así, por ejemplo, cuando menciona el emperador cuyo nombre comienza con n= 50, se refiere a Nerón.

6. El hecho de que muchos nombres y títulos puedan aplicarse a más de un personaje histórico, no debe conducir a la bancarrota. El número 666 es una prueba entre muchas. Debe, pues, cuadrar con todas las otras especificaciones de la profecía. Por ejemplo, el emperador Nerón no resucitó como ocurre hoy con el papado, que está recuperando el poder político que había perdido en manos de los poderes seculares. Además, para que el nombre Qesar Neron dé 666, debe leérselo en hebreo y con pronunciación griega, no romana. Si se lo lee en hebreo con pronunciación romana, su cifra da 616. Ese problema tenían ya algunos cristianos antiguos de los primeros siglos que querían identificar el número 666 con Nerón, razón por la cual aparecen manuscritos del Apocalipsis con el número cambiado a 616. Esos cristianos se daban cuenta que el nombre o título debía buscárselo en el idioma original para que tuviese valor, y al no encontrar un equivalente adecuado en sus días, vacilaban entre leer en hebreo con acento griego, o cambiar el número que dio Juan en el Apocalipsis para poder leerlo con su acento original en latín.

7. También quedan descartados otros títulos generales que no tienen nada que ver con un carácter blasfemo como, por ejemplo: Italika Ekklesia (en griego); Lateinos (griego); He latine Basileia (griego), etc. Asimismo, todas las explicaciones que buscan un símbolo en el número 666 de algún concepto filosófico o teológico, no responden satisfactoriamente al hecho de que se trata del “número de su nombre.” Esas explicaciones pueden tener un valor adicional, como un trasfondo digno de notar, pero nunca podrán reemplazar una interpretación que busque el número en las letras de un nombre que cumpla con las especificaciones de la profecía bíblica. En efecto, el nombre de una persona podía reflejar su carácter (Mar 3:17). También podía el nombre de una determinada persona (Apoc 14:1), ciudad o institución, aplicarse a todos los que se identificasen con los principios que están implícitos en él (Apoc 3:12).

De esto pueden extraerse conclusiones teológicas muy importantes, pero sin que éllo nos lleve a negar la personalidad o institución que origina y posee tal nombre. Por ejemplo, puede recurrise a la simbolología bíblica de los números, y resaltarse el contraste entre el número 6 y el 7, como representando el contraste entre el poder humano y el divino, pero no ignorar por ello el nombre de la persona o entidad que encarna tal poder. En otras palabras, el número como los siete montes sobre los que se sienta la mujer, pueden tener una doble dimensión, sin negar que la realidad concreta sea el título blasfemo que se quiere resaltar del papado, ni que los siete montes sean una referencia concreta a la ciudad de Roma (Apoc 17:9-10). La simbolología de los números puede decirnos, así, algunas cosas adicionales que podemos agregar al descubrimiento definido del título blasfemo del papado que lo lleva a exhaltarse sobre el Hijo de Dios.

Volvamos a insistir reconociendo que así como Dios tiene muchos nombres enla Biblia, el anticristo representado por la bestia posee también muchos nombres blasfemos. De uno de ellos especialmente significativo por revelar la verdadera intención blasfema del anticristo, según se le mostró a Juan, se podría extraer mediante un cálculo (psefisáto), el número 666. Esto significa que toda la humanidad, excepto los que tengan el sello de Dios (su nombre tal como aparece en el 4to. mandamiento), reconocerán al papado como siendo el vicario del Hijo de Dios ya sea por convicción (marca en la frente) o por simple sometimiento a su voluntad al respetar el día que ostenta como símbolo de su autoridad blasfema (marca en la mano).

8. La relación que la marca de la bestia tiene con el nombre blasfemo, se puede percibir únicamente en el papado, y esto de varias maneras. Por falta de espacio sólo mencionaremos aquí que así como el sello de Dios es el 7mo. día de la semana, la marca de autoridad del papado es el falso día de reposo que heredó del imperio romano, y lo impuso a partir del S. VI en toda la cristiandad. El domingo era el día del sol para los romanos, y los cristianos, contrariamente, comenzaron a considerar a Cristo como siendo el Sol de Justicia. Al pretender el papado ocupar el lugar del Hijo de Dios, se quiso atraer esa honra a sí mismo, e instituyó el Sun-day como su día, su marca de autoridad. Es interesante también observar que el número 666 aparece ya en amuletos que portaban los sacerdotes paganos que adoraban al sol, y que se llamaban Sigilla Solis. Ese número debía extraérselo por el recuento de diagramas que contenían números místicos que sumados, daban 666. Del otro lado del diagrama en los amuletos, estaba la figura del sol. Pues bien, el disco del sol que se ponía en los cuadros de los emperadores romanos, los cristianos se lo pusieron a Cristo y, cuando cayó el imperio romano, ese disco del sol se lo pusieron a los papas y santos de la iglesia romana.

Dr. Alberto R. Treiyer