MAYORDOMÍA

En el griego, la palabra mayordomía (oikonomia) es una palabra compuesta que significa «administración de una casa». El que administra la casa es llamado mayordomo (oikonomos «ley de la casa») o bien superintendente (epitropos). La idea tiene sus raíces en el establecimiento de la esclavitud. El amo nombraba a un esclavo para que administrara su casa, lo que podía incluir la enseñanza y disciplina de los miembros de la casa, en especial de otros esclavos y los niños. Un ejemplo clásico sería José en la casa de Potifar (Gn. 39:4–6). La idea ordinaria de la mayordomía se encuentra en varios pasajes del NT; notable es la historia del mayordomo injusto (Lc. 16:1–8; cf. Mt. 20:8; Lc. 12:42). El guardián de un menor también puede ser llamado un mayordomo (oikonomos, Gá. 4:3). Este es uno de los usos comunes en los papiros (MM). Un oficial público podría ser llamado un mayordomo (oikonomos, Ro. 16:23) o supervisor (epitropos Lc. 8:3).

La idea de que el hombre es mayordomo de Dios en su relación con el mundo y su propia 870593_58527003vida es algo inherente al relato de la creación (Gn. 1–3), en el cual se le nombra señor de todo, menos de sí mismo. En el NT, cuando la palabra no se usa en su sentido ordinario, se refiere a la administración de los dones de Dios, especialmente la predicación del evangelio. Por metonimia, la mayordomía puede referirse a la provisión que Dios hace para la era cristiana (Ef. 1:10; 3:9), implicándose en el contexto que este plan incluye el confiar a los hombres el mensaje del evangelio. La idea es explícita en 1 Co. 9:17; Ef. 3:2; Col. 1:25; 1 Co. 4:1–2; Tit. 1:7. La mayordomía se amplía de tal forma que incluye a todos los cristianos y todos los dones de Dios en 1 P. 4:10. Un uso poco común se encuentra en 1 Ti. 1:4, donde parece referirse a la disciplina y el adiestramiento del cristiano en el área de la fe. Se requiere que los mayordomos de Dios y de los hombres sean fieles; esto es, que administren según las direcciones que recibieron (1 Co. 4:2).

El énfasis moderno en la mayordomía de las posesiones, aunque es cierta, puede tender a oscurecer el hecho de que la mayordomía principal del cristiano es la del evangelio, incluyendo toda la vida, al igual que su dinero.

 

Fuente:

Fred L. Fisher, “MAYORDOMÍA,” ed. Everett F. Harrison, Geoffrey W. Bromiley, and Carl F. H. Henry, Diccionario de Teología (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2006), 383–384.

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Publicado el 6 enero, 2018 en MAYORDOMÍA. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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